miércoles, 17 de mayo de 2017

Historias que se escabullen (como rata por tirante)


 En las cloacas, los baldíos, los basurales, en la noche, en el cereal derramado. En el puerto industrial y cerealero, escapando de cebos tóxicos y fumigaciones, abundan las ratas. En todo lo que está oculto y no se quiere ver.

En el marco del día internacional de los museos cuya premisa es Museos e historias controvertidas: decir lo indecible en los museos. El Museo del Puerto pregunta: ¿Cuántas historias en White no se dicen  porque no conviene, porque no se puede, porque no se recuerdan, porque están invisibilizadas?


Desde el 18 se repartirá a los visitantes una rata-anotador,  para que escriban, episodios, anécdotas, chismes de Ingeniero White, que pasarán a formar parte del archivo del museo. Porque claro, la historia es lo que se dice y lo que no.


lunes, 15 de mayo de 2017

De ida y de vuelta: Museos y Escuelas.


La semana pasada el museo viajó a la Ciudad de Buenos Aires, a participar del Encuentro “Museos Circulares” del programa “Formación y Redes” del Ministerio de Cultura de la Nación.
Durante tres días, educadores de museos y docentes, se reunieron para trabajar en grupos,  compartir ideas y proyectos y  proponer líneas de acción en el marco de la relación “museos y escuelas”.

 A simple vista, pareciera que se trata de una relación casi “natural”, propia de la funcionalidad de ambas instituciones; sin embargo, resulta compleja cuando nos preguntamos por los que ocupan el lugar privilegiado de nuestro hacer (en nuestro caso los cientos de estudiantes de primaria, secundaria, de niveles terciarios, los adultos mayores que se involucran en las actividades pedagógicas).  Esas preguntas nos parecieron las más movilizadoras:

¿Qué lugar ocupan en la escuela o en un museo, un niño o un joven, o un adulto mayor? ¿Cuánto espacio tienen sus voces, sus intereses y deseos? ¿Qué buscan de un museo? ¿Qué sucede cuando otros  hablan por ellos?


Juntarse a conversar y proponer soluciones a problemas, sólo tiene sentido si abrimos el juego al Otro;  a su singularidad y  su modo de ver el mundo, posiblemente distinto al de los trabajadores de museos y escuelas. 


lunes, 10 de abril de 2017

La cocina es un problema

Esta vez la mesa del museo tenía todos los platos vacíos.  Y fue tendida en los museos de Arte de Bahía Blanca, como parte de la muestra “Derechos Humanos. Museo en construcción”.  Más precisamente en la sala de los derechos de la mujer, donde convocamos a una charla abierta para problematizar la práctica de cocinar.

 Como la vida cotidiana es un eje del trabajo del Museo del Puerto, desde sus inicios investiga  y propone actividades en torno a las prácticas de cocinar y comer. En ese marco se presentan mesas todos los domingos, con el trabajo de cocineros y cocineras. No por casualidad la mayoría son mujeres. Su presencia permite hacer visible a las “invisibilizadas de la historia”, poner en el centro  a los saberes que implica preparar un plato, la inventiva que se pone en juego, la articulación con diversas escalas productivas en ese hacer y la posibilidad concreta de emancipación económica que para muchas significa la repostería.
Pero en el marco de la violencia hacia las mujeres, que incluye formas mínimas naturalizadas en las prácticas de todos los días, nos preguntamos también por otro aspecto de la cocina: el rol que desde la modernidad se le asignó a ese sexo, que fue restringido al trabajo en el ámbito de la vida privada, teniendo a cargo tareas de limpieza, cocina y cuidado que hasta hoy no son asalariadas.
La charla se abrió a partir de la tensión entre esos dos aspectos de la cocina, tal vez asimétricos: el mandato de cocinar y su potencia como práctica cotidiana. Surgieron reflexiones, recuerdos y hasta frases  o gestos mínimos al momento de servir los platos que son parte de una sociedad patriarcal. Además se habló de la potencia de una práctica que se transforma con el tiempo y que puede convertirse también en salida laboral, apropiarse desde la construcción de identidades y el deseo. Una parte quedó escrita en estos platos-anotador,  que llenaron la mesa de preguntas nuevas.






















miércoles, 5 de abril de 2017

Derechos, problemas y placeres a la mesa!

¿Qué  riesgos, posibilidades e inquietudes  surgen cada domingo cuando una cocinera llega al museo con sus tortas? ¿Y cada vez que cocinamos en nuestras casas? En el marco de la muestra organizada por MAC- MBA “Derechos Humanos. Museos en construcción”, el Museo del Puerto propone una charla abierta para pensar desde experiencias concretas las prácticas invisibilizadas, derechos y representaciones de la mujer en torno a una mesa.


viernes, 24 de febrero de 2017

Nuevo objeto

Un mate que pasa de mano en mano, entre amigos, familiares, vecinos; en la pausa del trabajo o en una tarde de ocio, supone un acto fraternal, entre pares. Quizá a través de ese mismo gesto se pueden repensar vínculos incluso más amplios como los que trama una comunidad. Desde hace unos días este es un nuevo objeto de exposición en el museo que invita a preguntarse qué pasa cuando es una empresa ubicada en el polo petroquímico la que ofrece un mate a los vecinos. Qué tipo de relación se teje. Una relación a su vez, siempre dinámica, nunca dada, y con grises a los que siempre tenemos que volver.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Verano

Pasa por el museo a ver, entre otras cosas, los pizarrones. Te vas a llevar más preguntas que respuestas.


viernes, 21 de octubre de 2016

Éste y otros territorios

El jueves pasado llegaron a conocer el museo alumnos y alumnas del Centro de Educación de Adultos N° 706 de Hilario Ascasubi, junto a sus docentes Mabel Ledeb y Marisa Bigi. La actividad se realizó en el marco del taller de historia y memoria "Entre todas es más fácil"; un proyecto de extensión universitaria que llevan adelante Graciela Hernández y Belén Bertoni, docentes de la UNS. La propuesta -previa al almuerzo en la Cocina- fue salir a caminar hasta el puerto: sentir el aire en la cara, mirar lejos, percibir sonidos, olores… y charlar. La caminata fue un momento de percepción del territorio, de interpretación, en relación a las experiencias particulares de los visitantes: la urea granulada de Profertil (como base material de los negocios de un productor de alimentos), es –también- la úrea que cargan sobre sus hombros, en bolsas de 50 kilos, desparramándola a mano por las plantaciones. O la planta de producción de Cargill, cuya estructura, algunos compararon con el Ingenio azucarero Ledesma de Tucumán. En su relato del espacio aparecía lo menos evidente, incluso lo que no se ve: Ante los ojos tenemos un puerto “modernizado”, donde la carga de cereal se hace a granel y por cinta transportadora. Pero su funcionamiento está conectado con otros territorios, con cientos de campos, donde la bolsa se usa todavía para cargar fertilizante o empaquetar cebollas, y el trabajo de cargarlas es llevado a cabo en su mayoría por comunidades bolivianas y, todavía hoy, sobre la espalda.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Boya 70

Les presentamos Boya 70, nuestra revista digital. Acá compartiremos distintas propuestas de personas que están pensando en simultáneo, cuestiones cercanas al museo. En este primer número Aldana Tellechea, Zenón Deviagge, Renzo Luna Chima, Agustina Paz Fontera y Jimena Zeitune indagan la cuestión de las “Hechuras”: objetos producidos –al menos en principio- fuera de la lógica de la mercancía. Preguntarse por ellos (y desarrollar herramientas para hacerlo) también es preguntarse por el mundo. Los invitamos a leer los artículos, ver las fotos, y enterarse de qué hablamos.

La ría de Bahía Blanca tiene un sistema de balizamiento constituido por 69 boyas luminosas que marcan un rumbo para que las embarcaciones puedan acceder al puerto. Desde el museo proponemos imaginar una más. La 70. Una boya más para invitar a ingresar al puerto, a White, al museo. También para salir. Una boya ilumina, pero cómo se desprende de la lógica del balizamiento, sólo cumple su cometido en relación a las otras, al funcionamiento colectivo

Bienvenidos a la Boya70