viernes, 30 de diciembre de 2011

Peluquera + maestra + historiadora + vecina = enfermera de unidad sanitaria

Iris Mónica Palacio (Mendoza, 1962) trabaja como enfermera en la unidad sanitaria de Villa Bordeu desde 1992. Ayer contaba que, cuando empezó a trabajar, muchas mamás me decían: ‘Yo tengo hasta tercero, cuarto grado; yo no lo puedo ayudar a mi hijo’. Entonces venían los chicos, hacíamos divisiones, multiplicaciones. Una amiga peluquera me enseñó a cortarle el pelo a los chicos; eso también lo hacíamos en la unidad sanitaria. En 1999, Mónica hizo un curso de “animación de tareas comunitarias” organizado por la Federación de Sociedades de Fomento, y como trabajo final le pidieron que investigue la historia de su barrio. Ahí me entusiasmé. Me agarró el ataque de historiadora. Se puso a buscar documentos, contactar investigadores y entrevistar vecinos para reconstruir la historia del barrio en el que, detrás del “brillo” de la exposición rural, habrá que ver el trabajo de jornaleros que viven en el barrio, carnean chanchos y gallinas y, claro, se accidentan: los cortes de cuchillo son las urgencias mayores que tiene la unidad sanitaria. Mónica también forma parte de la Sociedad de Fomento del barrio, que años atrás organizó ferias de ropa, bingos y otras actividades comunitarias para financiar el arreglo o la compra de algunos implementos necesarios para la unidad sanitaria.

¿Cuáles son los contornos precisos, la especificidad del oficio de enfermera en la unidad sanitaria? ¿Qué pasa cuando, la enfermera, además es vecina y fomentista? ¿Todas esas actividades deberían quedar afuera de la “técnica” o de la “profesión”? Igual que los límites del barrio con la ciudad y con el “campo”, los contornos del oficio se vuelven difusos desde el principio. Habrá entonces que revisar, cuando de Atención Primaria se trata, los alcances del concepto.
Una enfermera de unidad sanitaria es mucho más que una “enfermera”.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Vecinos whitenses hablan de la crisis del 2001 en la TV Pública

La TV Pública proyectará este domingo 18 a las 23.00 hs un documental en el cual trabajadores y vecinos de Ing. White convocados por el Museo del Puerto, cuentan como se vivió la crisis de 2001 desde uno de los puertos cerealeros y petroquímicos más importantes del país.

En el documental el flamante director del Instituto Cultural de Bahía Blanca Sergio Raimondi planteará que la crisis y su percepción por parte de los vecinos whitenses se dio en el año 2000, adviertiendo la necesidad de pensar ese momento crítico desde una escala que no se limite sólo al ámbito de la Capital Federal.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

La salita como termómetro

A partir de la iniciativa de Dora Gigena, una enfermera que quería que el Estado reconociera a su referente laboral, Haydeé la “Negra” Peralta, en el 50º aniversario del Hospitalito de White, el Museo del Puerto comenzó a indagar la historia y el presente de la Atención Primaria de la Salud en Bahía Blanca.

Luego del homenaje a enfermeras que habían cumplido 25 años de servicio, realizado por la Secretaría de Salud del municipio, el Museo empezó a entrevistar enfermeras, trabajadores sociales, psicólogos y médicos que trabajan en el primer nivel de atención sanitaria. En total, se hicieron más de 30 entrevistas y un registro visual de más de 10 unidades sanitarias de la ciudad.

En agosto, y para compartir los primeros resultados del proyecto, se llevó a cabo un encuentro con trabajadores de la salud en la Cocina del Museo. Allí se consideraron colectivamente cuatro aspectos: la particularidad del trabajo de la enfermera en la unidad sanitaria, la herramienta fundamental con la que debe contar, la relación entre la unidad sanitaria y el barrio del cual forma parte y también la posibilidad de reconocer el impacto de las políticas públicas en el trabajo de Atención Primaria.

Finalmente, en la fiesta de APS realizada el miércoles pasado, se presentó el video “La salita como termómetro”, que da cuenta del intenso trabajo de indagación, que fue posible gracias a la participación activa de los trabajadores del área, no solo como informantes, sino como constructores de su propio relato histórico.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

El Museo del Puerto es un Punto de Cultura

Desde ahora el museo integra una red nacional de puntos de cultura, compuesta por diversos proyectos que a lo largo del país tienen fuerte trabajo territorial y comunitario. El trabajo de construir comunidad en White, ahora se articula con los que lo hacen por ejemplo en La Escuela de la “Familia Agrícola” de Corrientes, en el Movimiento Social Para Todos, Todo de José C. Paz o el Movimiento Campesino de Córdoba.

El programa “Puntos de Cultura” está destinado a fortalecer, articular e interconectar a través del Estado Nacional diversos proyectos culturales que desarrollan un fuerte trabajo de inserción territorial. Desde ese lugar, la cultura es considerada “un instrumento fundamental para el desarrollo de un país con inclusión social, como transformadora de la realidad, y como potenciadota de la diversidad de expresiones”. El programa toma como modelo la experiencia de Puntos de Cultura de Brasil, y además, comienza a implementarse en Perú y Paraguay, con el objetivo de formar una red cultural latinoamericana.
La inclusión en el programa implica un subsidio de $40000, una PC y una cámara digital, para el desarrollo del proyecto anual 2012.

Para el museo esta es una gran noticia y un fuerte incentivo que nos compromete a seguir trabajando y construyendo con alegría…

Para saber algo más del programa, click acá



martes, 6 de diciembre de 2011

El repasador como documento

El sábado, en una nueva edición de la Noche de los Museos, cocineras, trabajadores, docentes y vecinos de White y Bahía Blanca se acercaron a la Cocina del Museo a mirar los repasadores que habían traído durante el año. En un tendal con más de cien repasadores era posible reconocer una historia personal o familiar tramada con transformaciones económicas que incluyen a muchos más.


Por ejemplo, un repasador hecho por Emilia Paynefil a partir de una bolsa de yerba da cuenta de los modos de consumo previos al supermercado, y también del trabajo de darle otro valor de uso a un material que aparentemente ha quedado obsoleto. En uno que la docente Nancy Clementis bordó en la escuela para su mamá es posible “leer” un momento determinado en el plan escolar. A veces, un repasador cuenta una historia de amor: por ejemplo, María Gabriela Rodríguez le regaló un repasador-calendario a su pareja, Raúl Machado, en 2007. Otras, concentra un relato inmigratorio, como los que trajo Armando Russo de Portugal. Un repasador en el cual se lee la marca “Avon” permite considerar los micro-emprendimientos laborales que organizaron a muchas mujeres en épocas de flexibilización laboral. También es significativo detenerse en las etiquetas que dicen “Made In Brazil”: ¿no es posible evaluar a partir de ellas las relaciones comerciales con el país vecino?



Estos ejemplos dejan ver que el repasador puede ser un objeto privilegiado de indagación histórica, porque articula ciertos vínculos sociales que llegan, en última instancia, a los cambios económicos y políticos de las últimas décadas. Pero claro, también tiene un uso concreto y fundamental en la cocina: “Sin repasador no se puede cocinar” afirma, tajante, “Chacha” Marino. Algunas cocineras dicen que sin música, tampoco: un chamamé, una cumbia, una polka. Eso fue un poco de lo que se escuchó el sábado con Los Beier, Los Greco y Te Va Piola. En un vals que vino del Volga, la historia familiar se trama con el relato de millones de hombres y mujeres que vinieron en busca de trabajo. Sí, justo como en un repasador.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Un mapa para secar los platos

El repasador de María Buono es un mapa. Lo trajo de regalo su prima Ana Mazzella cuando viajó a Italia hace tres años. Muestra un lugar que María nunca visitó pero que forma parte de su historia de vida: la Isla de Ischia, de ahí vinieron sus padres, Rossina Mazzella y Joaquín Buono, en 1934.

En mi casa prácticamente no se usaban repasadores. Como todas las telas eran de algodón, cuando la camiseta se ponía vieja se lavaba, se planchaba y se usaba eso. Ya en el `45 mi mamá empezaba a usar repasadores, pero cuando recién llegaron de Italia no, te imaginás que cuando vos venís de un mundo a otro... Si, ella trajo la dote, pero traía sábanas, toallas…

miércoles, 23 de noviembre de 2011

San Silverio en la Cocina (y en los oídos)

Clases


¿El repasador? Es mi compañero. Siempre le doy utilidad hasta el final. Es mi compañero cuando yo entro en la cocina.

Lidia Beato (Villa Serra, 1951) empezó a trabajar a los 10 años. Hacía la limpieza en la casa del doctor Grosso de Bahía Blanca: Me enseñaban a lavar la escalera que era de mármol, el barral que había que lavarlo todo con virulana y jabón en polvo, refregarlo, refregarlo y después se enjuagaba con agua caliente y se secaba, y quedaba brilloso.

Los repasadores en la casa donde trabajaba eran de toalla: Tenían una blancura impresionante. Ella los lavaba con jabón en pan blanco y los ponía al sol.

En su casa estaban hechos con bolsas de harina de la panadería Sclavi: Me acuerdo que mi mamá ponía los que estaban bordados con puntillita arriba de centro de mesa, con una radio de nácar blanca, escuchábamos la novela ahí.

martes, 22 de noviembre de 2011

El patio en un repasador


Antonina "Katty" Aponte (Pirané, Formosa, 1958) mejora todas las mañanas el patio del museo, transplantando gajitos y preparando macetas con objetos en desuso. El repasador que trajo también estaba florecido.

Lo traje de Formosa como hace 5 o 6 años. Lo traje más bien para recordar, porque yo traigo cosas de allá para retocar un poquitito el corazón ¿viste? Fui con mi mamá y lo compré, en Alberdi, del otro lado, cruzando el río, vendría a ser parte del Paraguay. Es una isla donde se compran cosas super baratas.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Un proyecto

Queremos empezar nosotros a proyectar nuestro futuro. Se planteó un proyecto de reconversión de flota, de 6 lanchas y 40 canoas. Innovar el parque de canoas que hoy es obsoleto, que no nos deja ir ni a más distancia ni a otras zonas de pesca, por falta de autonomía y falta de seguridad. Las lanchas se reconvierten en barcos para poder ir más afuera. El otro proyecto es la recuperación de riacho Azul, una zona histórica de pesca que fue perdida por una demanda de un consorcio hotelero de San Blas. El otro tema es las jubilaciones, tenemos 39 compañeros en condiciones de jubilarse, estamos buscando algún régimen especial, para que esa gente pueda ser retirada de la pesca. Son cuatro patas el proyecto. El tema es que tenemos incompatibilidad entre un polo industrial y un polo pesquero…

En el marco de la emergencia pesquera y en plena crisis del reclamo sectorial (que incluyó una represión policial en diciembre de 2009), el gobierno de la provincia, según propuesta de la Cámara de Pescadores Artesanales de Ing. White, comenzó a trabajar en el mejoramiento de las condiciones de vida de los pescadores. Eduardo Defilippis, quien falleció en un accidente de tránsito rumbo a La Plata en la continuación de esas gestiones, detallaba al museo en diciembre de 2010 las bases de ese proyecto.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Alegría y organización

Las Primeras Jornadas de Museología Comunitaria que se realizaron en el museo, implicaron pensar y debatir, pero también participar de prácticas concretas en las que intervinieron trabajadores y vecinos.

Pensar la comunidad en su heterogeneidad y en su carácter de construcción permanente, considerar la articulación de los saberes necesarios para definir de ese modo un museo, y reconocer el indefectible posicionamiento político: cada una de esas reflexiones no pueden hacerse al margen de la acción concreta.

Es por eso que debatir implicó caminar por el límite entre el pueblo y el puerto tomando, por ejemplo, una palmera como objeto de indagación histórica, charlar con Raúl “Mumi” Alonso, ex trabajador de la Junta Nacional de Granos, y con Daniel Aversano, empresario del amarre, acerca de los cambios en el trabajo portuario, distinguir las diversas prácticas que involucra un patio a partir de la charla con la vecina del Saladero "Katty" Aponte, quien trabaja en el Paseo de los Bidones.

Y como hacer implica un cuerpo que hace, para recuperar energías entre las distintas actividades, las pizzas de Paola Marino, hija de la cocinera e integrante de la Asociación de Amigos “Chacha” Marino y los tallarines con albóndigas de pescado que prepararon Graciela Disciosia y Cristina Leiva, cocineras de las Cantinitas del Puerto, fueron parte indisociable de las jornadas.

Como primera propuesta para seguir construyendo este espacio entre museos, se planteó armar una red virtual en la que se compartan lecturas útiles para armar un museo comunitario.

A lo largo de estos años, el Museo del Puerto construyó un método a partir del ejercicio constante de la práctica y la reflexión, un método que redefine el concepto mismo de museo. Que privilegia su intervención crítica sobre el presente y piensa constantemente los modos de cumplir una función social, incluyendo las tensiones que esa función supone.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Pensar un museo comunitario escuchando el acordeón

Para saber cómo se hace un museo comunitario hay que venir a White…

Este fin de semana más de 20 trabajadores de museos, estudiantes y docentes de museología de Buenos Aires y La Plata vendrán a compartir experiencias en torno a cómo se hace y cómo tiene que funcionar un museo comunitario. El grupo está coordinado por Alicia Sarno, profesora de las cátedras de Museología I, Museografía I y Museografía II de la Carrera de Museología del Instituto Superior de Formación Docente y Técnica Nº 8 de La Plata.


Desde el Museo del Puerto preparamos un intenso programa de hacer y pensar que incluirá caminar sobre el límite entre el pueblo y el puerto, escuchar a un amarrador, agarrar del piso un pelet de girasol o una semilla de avena, discutir marcos teóricos, trasplantar un gajito, comer y estudiar detenidamente un repasador. Porque para pensar un museo comunitario, no existe la reflexión fuera de la práctica concreta.

martes, 1 de noviembre de 2011

La historia hace bien

Este domingo, el museo participó, junto a otras instituciones whitenses, de una tarde de Arte y Salud Mental coordinada por la Residencia en Psicología Comunitaria del Hospitalito.

Cerca de las 3, la Plaza Roberto Achával se llenó de puestos de vecinos que hacen diversas artesanías en instituciones como la Asociación Helénica, el Centro de Jubilados, el Jardín de Infantes nº 905, las Sociedades de Fomento de White, Bulevar y Saladero, la Casa del Niño, la Siempre Verde, la Cooperadora del Hospital y la Feria de Microemprendedores. También estuvieron presentes, por supuesto, las chicas que integran el Taller de Revista del Hospitalito, que este año se lleva a cabo en la Cocina del Museo.

Después de la presentación de la murga “Los alegres del patiecito”, chicos, mamás y papás se concentraron en la base de hormigón que hace más de cien años fue cimiento de la primerísima usina del Ferrocarril Sud, y que ahora es un espacio de recreación para los whitenses. Mirar el suelo que se pisaba en ese momento fue una buena preparación para salir a caminar, y a reconocer la historia ahí, en el piso.

Luego del recorrido, los chicos se pusieron a dibujar postales del puerto que dieran cuenta de lo que habían visto, olido, escuchado. Lucio, por ejemplo, dibujó la lancha pesquera que su abuelo obtuvo a partir del plan de reconversión, “Siempre Afuera I”. Emanuel, se concentró en la cinta transportadora de una aceitera multinacional. Yeniffer recreó un diálogo entre dos marineros a bordo de un buque pesquero en el que flamea la bandera argentina.

Caminar por el límite entre el puerto y el pueblo implica reconocer un ruido o un olor desde una experiencia más compleja. Saber que un olor da cuenta de un complejo productivo que se instaló en cierto momento de la historia, en definitiva, pasar del miedo a una explosión a la pregunta, puede ayudar a estar mejor. Y cuando caminar supone caminar con otros, cuando pensar caminando es una más de tantas actividades organizadas por instituciones comunitarias, la salud se hace entre todos.

lunes, 31 de octubre de 2011

Últimos movimientos en el patio


Prendieron en un cantero las plantitas de espuelas de caballero que trajo Pedro Alí del barrio 26 de Septiembre. Delia Schemfeldt acercó varias plantas de taco de reina nacidas en su patio de calle Rubado. Además viajaron desde Punta Alta las macetas que desde los años 50 estaban en el patio de Alicia Ferro.

Pero no sólo por eso el patio está más lindo que nunca. La vecina del Saladero Katty Aponte, pasó de colaborar ocasionalmente a trabajar en él todas las semanas, consiguiendo macetas, plantando lazos de amor en las latas de leche nido, diseñando nuevos canteros, transplantando brotes y siguiendo el crecimiento de las plantas que se llevaron chicos del Saladero a su casa en el taller de hacer gajitos.

jueves, 6 de octubre de 2011

"Todo tiene que ver con todo",

dice Marcela Ganín, quien trabaja como profesora de Historia en el Colegio La Inmaculada y se sumó al Proyecto Caminatas no con uno sino con tres cursos: cuarto Sociales, cuarto Naturales y cuarto Economía. En la escuela, habitualmente los saberes se presentan bien recortados: el funcionamiento de la célula, al parecer, tiene poco que ver con la historia del movimiento obrero, o con el amarre de un bulk-carrier en el muelle

Pero en la caminata por los límites entre el puerto y el pueblo de White, los límites de los saberes se vuelven difusos. Tienen que volverse difusos, porque para interrogar una palmera plantada durante la construcción del muelle nacional o una cinta transportadora que repentinamente se llena de palomas cuando empieza a funcionar, se necesita una perspectiva en la cual naturaleza, economía e historia no estén escindidas. ¿Dónde termina la naturaleza y dónde empieza la historia? Una pregunta difícil, pero que sin duda se piensa mejor sobre los durmientes que quedaron del muelle del Ferrocarril Sud, junto al cangrejal y con marea baja.


jueves, 29 de septiembre de 2011

Del vecino como historiador

En el marco del proyecto "La Salud cuenta" y con el propósito de indagar la historia de las unidades sanitarias de la ciudad, algunos vecinos se pusieron a investigar, a recolectar, a recordar, a preguntar, para contar. Acá, dos situaciones.

Ana Lombardo vive en Villa Floresta, participa de la Sociedad de Fomento del barrio y va seguido a la salita a tomarse la presión. Le resulta un lugar cercano, útil, amable: Este año cumple 44 años, sí, el 3 de diciembre, que es el día del médico y del discapacitado; tengo ganas de organizar un festejo, una fiesta de cumpleaños, un chocolate para el barrio…
Ana está rastreando la historia y llegó a 1946. Hasta el momento en que la Sociedad de Fomento y la salita que se llamaba "Juventud La Floresta" funcionaban en la casa del vecino Aquiles Talamonti en Mallea al 1500.


Irene Guerra es vecina de Villa Mitre, trabajó muchos años como enfermera de unidades sanitarias y ahora se está jubilando. La última en la que trabajó y la más querida es la de Villa Esperanza.
Y, es como mi casa, la pintamos con unas compañeras, pusimos unas guardas en las paredes; los cartelitos de las puertas los hizo mi nieta, que estudia en Artes Visuales.
Ahora se puso a armar la historia de la sala ordenado recuerdos, fotos, recortes de diarios, escribiendo, con muchas ganas de contar y de preguntar.
Me gustaría volver a Esperanza a sacar fotos y hacerles entrevistas a algunos vecinos que antes vivían al lado del arroyo. ¿Me pasás a buscar y vamos?

viernes, 23 de septiembre de 2011

Víctor Greco en los archivos

Víctor Greco (Ingeniero White, 1921-2011), conocido por muchos whitenses como “Bibi”, es una de las voces que pueden escucharse en el archivo oral del museo: hablando sobre el brasero con carbón de leña que usaba su abuela para cocinar, la proveeduría marítima que su abuelo fundó en la década de 1920 y que atendía a los buques de la flota mercante del estado, su época como jugador de Comercial entre 1936 y 1948, un viaje a Tucumán como representante de la Liga del Sur y sus años como delegado de las ligas menores. Su voz está además en los relatos y la experiencia vital de sus hijos Víctor Hugo y “Pelusa” Greco, en la voz de su hermana “Dorita”, cuando cuida su patio cantando.

Es también protagonista de la historia del Club Atlético Puerto Comercial, una historia que tiene su propio Archivo Periodístico. Se trata de tres tomos sistematizados por los integrantes del club que contienen recortes de diario de 1920 hasta la actualidad. El miércoles pasado, “Boyé” Conte y otros comercialinos, se dedicaron a mirarlos en detalle hasta encontrar entre las imágenes de 1941 esta foto de Víctor Greco con la camiseta del club.

jueves, 8 de septiembre de 2011

El museo en Rosario


En el marco del VIII Congreso Internacional de Museología, Sergio Raimondi presentará la ponencia Para hacer un museo comunitario se necesita teoría y strudel. El trabajo expondrá el método del museo a personas de diversos lugares del país y el mundo: la perspectiva materialista de la historia (voces de vecinos, trabajadores, objetos, herramientas) la articulación micro / macro (producción industrial – vida cotidiana), la atención a los desplazamientos entre lo local, nacional y mundial. Un método inescindible de una práctica concreta, que día a día se construye con trabajadores portuarios, amas de casa, estudiantes, docentes, cocineras, sindicatos, colectividades…

Este domingo

lunes, 5 de septiembre de 2011

Ir y venir

Ayer con la Cocina del Museo llena se desarrolló una serata pugliesa, a cargo del Centro Pugliese de Bahía Blanca. Una tarde de encuentro entre descendientes de inmigrantes y entretenimiento popular.

“Los Nonnos de Atilio” y “Polaroid”, bandas que participaron del proyecto Canzonettas & Rock aportaron su música y funcionaron como punto de articulación entre las diversas generaciones que se dieron cita en la Cocina. Porque claro, no hay identidad inmigrante que no incluya cada elemento del presente.

Como todas las cocineras y grupos de trabajo, el Centro Pugliese trajo un repasador. Se trata de uno de tela de algodón en el que se imprimió un mapa de la Puglia. Fue un regalo que el director del Centro de Formación Profesional y su mujer le hicieron a Margarita Marzocca -hija de puglieses y docente del centro- luego de un viaje que hicieron junto a otros instructores a Italia, para conocer el modo de trabajo allí. Cuenta Marga que su amiga se emocionó mucho cuando, después de los almuerzos, mientras cantaban alguna canzonetta o decían algún refrán, se acordaba de María, su mamá. Pero además de circular entre distintas experiencias de trabajo y de vida, el repasador tuvo una función precisa el domingo: fue el punto de referencia para ubicar los pueblos de origen de los familiares, o las ciudades en las que habían nacido algunos cantantes famosos, según los juegos que el Centro Pugliese les propuso a los comensales. En definitiva, el repasador fue un recurso didáctico.

A media tarde también pasó por el museo, Juan Francisco Vargas, inmigrante chileno y trabajador de la construcción. Juan nos cedió un ladrillo que hoy se encuentra en una de las salas y permite a los visitantes reflexionar en torno a los inmigrantes limítrofes, su trabajo, y el problema de ubicar el relato de la inmigración solo desde la perspectiva europea.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Cambios en la mesada

Paola Marino (White, 1974), cocinera y repostera de White llenó este domingo la mesa de la Cocina con torta de frutilla, imperial ruso, torta de mousse, tarta de durazno y mini lemon pie. En el cartelito del porta-repasador que cambia cada domingo, escribió: Este repasador lo bordó mi mamá, “Chacha” Marino, y me lo da cada vez que expongo una mesa para el museo ¡para la suerte! Es muy importante para mí, ya que siempre que lo traigo vendo todas mis tortas y tengo a mi mamá a mi lado, que la amo con el alma. ¡Te quiero vieja!

En su casa tiene muchos otros, distintos al repasador que cobra sentido como recuerdo de su mamá. Estos tienen otra función, le sirven para cocinar. El más viejo lo compró hace 3 o 4 meses, es parte del espacio de trabajo que incorpora rápidamente prácticas y materiales nuevos, y hasta encuentra en esa renovación un valor: Más allá de la nostalgia, dice: no cuelgo el repasador del barral del horno porque me suena a cocina de antes.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Garra

En el marco del proyecto “La Salud Cuenta”, en el que participa el Museo junto al Barrioscopio de Harding Green, el sábado último se realizó una entrevista colectiva a trabajadores de unidades sanitarias, con chocolate y torta en la Cocina del Museo.
El objetivo del trabajo es indagar la historia y el presente de la atención primaria de la salud en Bahía Blanca desde la perspectiva de los propios trabajadores para contarla y hacerla circular.

Una de las primeras cuestiones que se abordaron fue la particularidad del trabajo de la enfermera. Ante la pregunta sobre su herramienta fundamental se hizo referencia a lo complejo de la tarea en la que se articulan saberes y aptitudes diversas que van mucho más allá del uso de un tensiómetro y que requieren una sensibilidad muy particular.


(Mirada- Saliva- Vocación- Carácter- Comunicación- Oreja- Mirar la cara-Ser creíble- La sonrisa como puerta de entrada a todo- Humildad- Saber escuchar)

Se habló también sobre las características específicas de la tarea en Unidades Sanitarias, de sacarse los tacos para ir al barro, caminar el barrio ver como viven los vecinos, porque tenés que saberlo para poder trabajar con ellos, cuenta Irene. Del vínculo estrecho que se establece con la comunidad Y si, a la enfermera le cuentan todo, necesitan que los escuches, por ahí hablando se les pasa, comenta Mabel. Las transformaciones en los últimos tiempos, la intervención del Estado a través del los planes sociales y su repercusión en la comunidad, sí, se nota un cambio en las políticas públicas dirigidas a áreas antes desprotegidas, pero claro, todavía falta… comparte Graciela.



Y un final de charla muy propiciatorio lo sugirió Claudia:
A mí me impacta mucho que vienen las mujeres pintadas y con aros, y cuando voy a su domicilio me encuentro con una miseria, en un entorno… y digo: Se arreglan para ir a la Sala, caminan veinte cuadras por calle de tierra. ‘¡Qué pila le ponen a la vida! ¡Qué garra! Empezar a problematizar eso te lleva a sensibilizar la mirada.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Usted está aquí

Este domingo, cuando terminaba la tarde, volvió a la Cocina el vecino bahiense Abel Ionni. Hace un tiempo nos trajo una copia de un plano de Bahía Blanca, realizado a principios de siglo por el cartógrafo italiano Settimio Facchinetti, que desempeñaba su tarea en la oficina técnica del puerto.

Ya en las nomenclaturas se puede leer la perspectiva del capital inglés. La semi - colonización económica de un país se generaba no solo con un tramado ferroviario dispuesto para la extracción de materias primas. También se inscribía sobre un sistema cultural que incluía una perspectiva sobre el espacio y sus nominaciones: Ingeniero White era "Nueva Liverpool".

martes, 23 de agosto de 2011

Límites

El incidente ocurrió en un sector que no está relacionado con procesos productivos ni de control, por una explosión cuyas causas deberán establecer las pericias. Este suceso no afectó el funcionamiento de la planta y no provocó riesgo alguno para el resto de los empleados, los vecinos y la comunidad.

(Fragmento del comunicado de la empresa Petrobrás después del accidente en el que murió el trabajador Antonio Valente y fue herido su compañero Miguel Ángel Graziano, 11 de agosto de 2011)

Los operarios llaman matera al espacio de descanso en la planta. ¿Cuál es el límite entre las válvulas de una refinería y el cuerpo de un operario? Reunirse a comer para reponer energías y después seguir trabajando, ¿no forma parte del proceso productivo?

jueves, 18 de agosto de 2011

Cómo leer el punto cruz

En muchos cajones de cocinas de White quedan repasadores como estos: hechos a mano, con restos de telas. Pero la práctica de bordar, pintar y hacer repasadores ya está en desuso. Indagar cuándo y porqué se abandonó esa costumbre permite leer un nivel más general en lo particular: los cambios en las prácticas cotidianas de una cocinera y su relación con los cambios en la industria textil.

Según Juana Dodero (Ing. White, 1932), integrante de la Asociación de Amigos del Museo, el acto de bordar repasadores, que se aprendía en la escuela con la materia “Labores”, dejó de ser habitual cuando las mujeres empezaron a trabajar. Para Flora Rossi (Río Negro, 1973), docente de cocina que creció en Villa Regina, cortar y hacer repasadores con retazos de telas fue reemplazado por comprar repasadores hechos de manera industrial. Y según Mónica Villagrán (Río Negro, 1974), cocinera del barrio Noroeste, los labores textiles se dejaron de hacer en casa en el mismo momento en el que se empezó a usar el pañal descartable, a principios de la década del 80.

Sin duda esa época era resultado de la política instaurada con la dictadura de 1976, que desalentó con medidas financieras la producción industrial y auspició una economía de tipo abierta. Así el mercado textil argentino fue invadido por productos sintéticos de los Estados Unidos, hilados de algodón del Perú, tejidos de lana de Uruguay e indumentaria de países del lejano oriente. Sumado a la profundización de la apertura económica sin políticas de protección industrial en los años 90, y a la introducción de nuevos sistemas de comercialización como shoppings y supermercados, las ofertas de repasadores se diversificaron y hoy es más habitual comprarlos en las góndolas, cerca de los productos de limpieza.