viernes, 21 de diciembre de 2012

¡A brindar!


Torta de chocolate y rocklets preparada por las docentes Nancy Clementis y Silvia Gamero para el cumpleaños 25 del museo. 26 de septiembre de 2012.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

2001, ahora y desde acá

La crisis de 2001 suele asociarse, en seguida, con los cacerolazos y la represión del 19 y 20 de diciembre, o sea, con cosas que pasaron, exclusivamente, en la Capital Federal. La pregunta que surge entonces es: ¿Cómo se vivió la crisis en el llamado “interior” del país? ¿Coinciden la fecha, el modo de la protesta, los efectos, o aun las causas?

Para el museo, el 2001 en White es, en realidad, el 2000. Entre agosto y septiembre de ese año, los vecinos cortaron las rutas de acceso a las plantas del Polo Petroquímico, reclamando controles luego de los escapes. Al mismo tiempo, los pescadores artesanales hicieron un “piquete en el agua”, exigiendo que la Subsecretaría de Pesca de la provincia diera marcha atrás con el permiso que tenían empresas pesqueras chinas de operar en la ría. Esa vez, y por primera vez, San Silverio fue llevado a la ría fuera de la procesión habitual.

El modo de protesta que usaron los trabajadores y vecinos whitenses remitía, sin duda, a una forma de reclamo que se venía dando desde mediados de la década de 1990, cuando las privatizaciones habían dejado sin trabajo a miles de argentinos. Lo que, a primera vista, parecía un conflicto particular y coyuntural, propio de una localidad portuaria, era, en realidad, una forma más en la que se vivía la crisis. Lo que la gente reclamaba, en realidad, era trabajo, reflexiona la docente y vecina María Gabriela Rodríguez. La crisis del 2001, en White, empezó en el ’95, sostiene Cristian Pierez, también vecino whitense y trabajador de ABSA. Una crisis, entonces, implica distintas miradas acerca de lo que es y de cómo se la ubica en el tiempo y en el espacio. El sentido de una crisis está siempre en disputa.

¿Cómo interpretar la crisis de 2001 hoy, más de diez años después? Algunas pistas pueden encontrarse en los efectos que tuvieron las protestas del 2000 en White. Luego de los piquetes, se creó por ley 12.530 un programa estatal que tiene la función de garantizar la “calidad  ambiental”. El permiso de la Subsecretaría de Pesca fue retirado, y en 2001 la provincia declaró la “emergencia pesquera”. Así, los efectos tuvieron que ver con cambios en las políticas estatales. De hecho, el destinatario de los reclamos era, precisamente, el Estado. Preguntarse por la crisis del 2001 es, entonces, preguntarse por el rol del Estado hoy, por sus funciones, por sus políticas en relación al trabajo, al medioambiente, a la actividad económica. Una pregunta sobre el 2001 es, sin duda, una pregunta sobre el presente.  

martes, 18 de diciembre de 2012

Para una historia social del trapo


En 2009 la familia Ávila se acercó al museo para compartir una serie de objetos que formaban parte de la historia de vida y de trabajo de Teresa Luciani de Ávila (Punta Alta, 1924-2008). Entre cuadernos de escuela y otros documentos, estaba la colección de repasadores calendario que había recopilado desde 1984. ¿Por qué los había guardado? ¿Qué valor encontraba en ellos? ¿Tenían valor para un museo?

Los días impresos sobre paño marcaban un tiempo personal, que tal vez sólo pudo leer ella: cumpleaños, aniversarios, vacaciones. Pero también contenían parte de la historia colectiva: uno por cada año desde la recuperación democrática, con fibras de materiales distintos, datos en la etiqueta que dan cuenta de diferentes momentos de la economía argentina.

Este domingo, la familia Ávila volvió a encontrarse con los repasadores de Teresa, que ahora forman parte de una muestra armada con más de cien repasadores de vecinos de White, Punta Alta, Bahía Blanca, Buratovich, Cerri. Vieron también el modo en el que se los clasifica y charlaron acerca de los muchos temas que se pueden derivar de la “lectura” de un repasador. Quedaron en volver cuando se presente la publicación “Tendal de repasadores”, que se está preparando para el año próximo.

En la articulación entre las historias personales y la historia colectiva, un trapo puede convertirse en un objeto de indagación fundamental para un museo: incluso si está sucio, incluso si está recién comprado, incluso si está en uso. Justamente por eso.


martes, 4 de diciembre de 2012

Dos mil trece mesas

Un año se puede contar en días, meses. Un año de la Cocina del Museo se puede contar en mesas. Porque cada domingo incluye una distinta, preparada por cocineras, cocineros, grupos de trabajo y vecinos, que ponen en acción sus saberes particulares con una propuesta que siempre es nueva, porque es tan vital como su experiencia.

Pero no se trata sólo del saber práctico que se expresa cocinando o decorando una tarta, sino también hablando y reflexionando sobre el propio trabajo. Su presencia en el museo también tiene relación con el Archivo Oral y Fotográfico, con las preguntas que la Cocina propone en torno a distintos temas.

En 2012, la indagación fue en torno a las articulaciones y desplazamientos entre el mundo de la producción industrial y el mundo cotidiano, concentrados en una herramienta en particular: los electrodomésticos.


Y como hablar de aparatos eléctricos, su incorporación en las mesadas y cómo cambiaron en el tiempo, es también preguntarse por la energía que los pone en funcionamiento; además de cocineras fue necesario entrevistar a otros trabajadores. Como el electricista "Pamperito" Pérez, que en 1959 entró a trabajar en la Administración General de Puertos y años después se dedicó a reparar electrodomésticos e instalaciones eléctricas de cientos de casas en White y Bahía Blanca. O el Técnico Electrónico Juan Carlos Marchettini, que con los inicios de la televisión en Bahía Blanca instaló parte de las primeras antenas en el centro de la ciudad y durante años vendió, instaló y reparó productos electrónicos en White.

Ellos y muchos otros se reunieron el sábado pasado en la Cocina, para recibir un reconocimiento por años de trabajo en la comunidad. Junto a cocineras, sindicatos, centros educativos y colectividades, que levantaron las copas para brindar por el año compartido y también el que viene.

martes, 27 de noviembre de 2012

Rezo por vos

San Silverio es, para White, no solo el santo que trajeron las mujeres de los pescadores ponceses a fines del siglo XIX y un culto que se mantiene. San Silverio es una experiencia compleja, que persiste porque se transforma: el cambio en la fecha original de la procesión (que en Italia es en junio, momento de pleno invierno acá), la presencia del santo en las jornadas laborales de la pesca, la salida desde la parroquia al piquete en la ría en el año 2000, la organización constante de las instituciones comunitarias que lo acompañan hasta el muelle y le hacen ofrendas en la ría.



Este año, el museo propuso continuar con esa dinámica por medio del uso del paseo público ubicado en el puerto: para eso se convocó al músico Charly Salamida y a la banda “Los Nonnos de Atilio”, todos nietos de pescadores. Mientras los visitantes iban llegando (muchos de ellos con mate y reposera) Charly Salamida arrancó con una versión de “Rezo por Vos” y luego los “Nonnos” le dedicaron al santo el tema “Oh sole mío”. También participó de la fiesta un grupo de artesanos whitenses que expusieron sus productos al público que paseaba por los alrededores.

El santo elevado con una grúa y paseado en la ría con una lancha de prefectura, los elevadores de granos de Cargill, las canzonettas italianas cantadas por jóvenes de formación rockera, la marcha de los integrantes del Centro Laziale, el uso del espacio público en el puerto, son elementos que invitan a leer la complejidad de la relación del santo con la comunidad y su presente y dan el puntapié para seguir trabajando, el año próximo, en una fiesta central para los whitenses. 

viernes, 16 de noviembre de 2012

El bingo gratis

 Como todos los años, la Asociación Amigos del Museo preparó el bingo que llama “Trago largo”, porque además de premios y platos dulces o salados, incluye un trago en vasos largos.

Durante toda la tarde se juegan nueve cartones, con premios donados por negocios, instituciones o por la propia Asociación. El último cartón es gratis. Incluye dos premios que tienen que ver con alguna de las actividades que el museo lleva adelante durante el año. Esa es la ocasión para contar a las más de ochenta vecinas presentes acerca del trabajo de investigación, archivos, talleres y publicaciones. Sí, justo antes de jugar su suerte en un cartón. 

Este año el premio tenía relación con el proyecto “La cocina llena de enchufes”, que indaga acerca de la historia de los electrodomésticos y cómo cambiaron las prácticas de cocina con su incorporación al uso cotidiano.  

¿Y qué tiene que ver con ese proyecto el premio, que era una esterilla para playa y un kit para tomar cerveza con picadita? Todas las presentes lo confirmaron: Tener lavarropas y batidora aumentó el tiempo libre: ¡¡¡Sino estaríamos con la tabla de lavar y no en el bingo!!!

jueves, 15 de noviembre de 2012

Aula-Cocina


Este domingo a las 16.00 hs. la Cocina es Aula: El  Centro de Formación Agraria N 18 prepara una mesa riquísima, para probar parte del intenso trabajo que lleva a adelante durante todo el año. Además, el legendario "Luisito" Ruppel y su acordeón, que salió de Tornquist al mundo: ¡Desde la orquesta de Taravelli hasta la fábrica Honner, en Alemania! Todos los que  guardan su música en la memoria o en un longplay, podrán escucharlo en vivo. ¡¡¡Los esperamos!!!!

lunes, 12 de noviembre de 2012

Un robot en tu cocina


A partir de hoy en la cocina del museo se puede ver esta multiprocesadora Kenwood, de 1959. Fue el primer electrodoméstico lujoso que llegó a las cocinas inglesas después de la segunda guerra mundial y hoy es considerada uno de los primeros productos con una fuerte campaña de publicidad en los medios. También en Argentina, donde era promocionada por la revista “Mucho gusto” y su programa de cocina por televisión, en los años sesenta.

Acá, la misma Doña Petrona C. de Gandulfo en “Buenas tardes, mucho gusto” haciendo un pastel de nueces y cerezas con la Kenwood de 1962.

viernes, 2 de noviembre de 2012

El límite como posibilidad

Acaba de terminar un nuevo taller del proyecto “Manzana y Estado”, a través del cual el Museo y el Colegio Mosconi vienen indagando la compleja relación entre el puerto, el Estado y la industria en White. Esta vez, la propuesta consistió en interrogar la presencia (o ausencia) de límites entre el barrio 26 de Septiembre y el polo petroquímico más grande de la Argentina. La pregunta suponía, por supuesto, abordar el concepto mismo de límite. Un límite es una posibilidad, dijo Gabriela, una de las docentes. En el aire no hay límite. Si estás en el barrio y  cruzás la calle, el aire sigue siendo el mismo, explicó Anabela, señalando una forma concreta en la cual se observa esta cuestión. Hay límite porque es privado, indicó Facundo y Candela aclaró, rápidamente: Con el aire hay límite, pero con la plata no. Para los chicos que viven en White, la existencia de un límite es una cuestión compleja: es algo que se vive, se experimenta, y sobre lo cual se toma posición. Un límite, entonces, es una cuestión histórica. Allí, en su posibilidad, se pueden detectar las transformaciones en el vínculo entre el Estado y la industria.
Pero esta interrogación fue solo el inicio, porque después de las especulaciones había que pasar al armado de un itinerario particular que permitiera dar respuesta a la pregunta inicial. Mientras los chicos hacían las propuestas, Bianca trazó sobre un plano de la Dirección de Catastro el recorrido que el viernes que viene, en el cierre del proyecto anual, convertirán en una práctica concreta sobre el espacio. Lo que hoy se pensó y se discutió, el 9 de noviembre se va a caminar.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Un archivo para usar


Las tareas de inventario, conservación e investigación en un museo llevan muchos años de trabajo que a veces pueden volverse invisibles ante los ojos de los visitantes. Sin embargo, resultan cruciales para la puesta en valor y circulación de cualquier tipo de archivo.

El museo junto a la Dirección Nacional de Vías Navegables está rescatando y convirtiendo al archivo fotográfico del MOP en uno que circula, que se usa y sirve para pensar el pasado y el presente del Puerto de Ingeniero White, abierto a consultas y nuevas interpretaciones.

Los relatos de trabajadores Ministerianos que pueden leerse en los individuales sobre las mesas de la Cocina, enriquecen y le dan nuevos sentidos al archivo, permitiendo interpelar a la historia del puerto desde el presente. ¿Qué se puede leer en una fotografía donde un Ministeriano en lo más alto de una draga, busca alcanzar un enorme engranaje de escalera que pende sobre su cabeza?

El año que viene, el museo seguirá preguntándose -con las fotografías del MOP sobre la mesa- por el trabajo de una dependencia estatal que construyó el 90% del puerto local. ¿Qué pasó en White con el Ministerio de Obras Públicas?, ¿Qué pasó con sus construcciones?, ¿Y con la vida de sus trabajadores?, ¿Qué pasa hoy con el Estado, en el Puerto?

martes, 23 de octubre de 2012

Arcoiris en la Cocina


Este sábado Carolina Martínez hablará en la Cocina del museo en torno a la ley de identidad de género, desde las 19.
Se puede pensar esta ley, este mes, en relación a la historia de la ampliación de derechos sociales por parte del estado. En otro octubre distante en el tiempo, se inició un proyecto político que extendió numerosos derechos laborales, mejorando sus condiciones de vida, a cientos de miles de trabajadores que hasta ese momento no tenían reconocimiento. Hoy esa dinámica se reactualiza: la ley de identidad de género convierte en sujetos de derecho a personas que hasta hace poco tiempo estaban desprotegidas. Por supuesto: el reconocimiento por parte del Estado propone nuevos desafíos, algo de eso también charlaremos este sábado.

miércoles, 17 de octubre de 2012

El Museo, del otro lado de los Andes


Los días 2 y 3 del corriente mes se realizó en el Centro Cultural Gabriela Mistral de la ciudad de Santiago de Chile el Simposio Internacional de Museología “Nuevas prácticas, Nuevas audiencias”
En 1972, bajo el gobierno de Salvador Allende, en la misma ciudad se llevo a cabo una reunión de trabajadores y profesionales de distintos museos latinoamericanos. Allí se elaboró el documento denominado “Mesa Redonda de Santiago de Chile”, que estableció principios de la Nueva Museología; la idea de museo integral con función social y compromiso con el pasado y el presente de las comunidades, fue uno de ellos.

40 años después se volvieron a reunir trabajadores de museos de Latinoamérica, para evaluar las situaciones que los atraviesan y debatir en torno a su rol en la actualidad. El Museo del Puerto de Ingeniero White se hizo presente con la intención de compartir y debatir su metodología de trabajo, siendo un museo público y comunitario. Junto a otras dos ponencias de colegas argentinas y chilenas, en la Mesa “Museos y Participación Social”, el Museo habló de su objeto privilegiado: el espacio productivo articulado con la vida cotidiana. “El trabajo no sólo es una actividad específica, sino fundamentalmente un modo de vida”. 

Hubo también debates en torno a las prácticas actuales de los museos en relación a la construcción de la memoria, la diversidad cultural, el estudio de audiencias y el arte contemporáneo, y contacto con otras experiencias latinoamericanas como los Museos de la Ciudad de Quito, de México D.F., de Colombia y de Chile, como por ejemplo, el Museo Mapuche de Cañete.

En una coyuntura de crisis del norte, aparecen las posibilidades de los países del sur;  en torno a procesos históricos comunes aparecen diferencias, que se ven materializadas en los museos, como instituciones sociales que se preguntan por su rol en la actualidad.

Fueron dos días para pensar los museos latinoamericanos del siglo XXI.

jueves, 11 de octubre de 2012

¡Super mesa!


Los Ministerianos circulan


Dentro del proyecto anual “Puntos de Cultura” de la Secretaría de Cultura de la Nación, el área Archivos del museo trabaja junto a la Dirección Nacional de Vías Navegables (ex Ministerio de Obras Públicas) en la puesta en valor y circulación del archivo fotográfico que documenta la construcción del puerto, particularmente del Muelle Nacional.

El 29 de septiembre pasado por la tarde,  durante los festejos de los 25 años del museo, se pudieron ver sobre las mesas del patio delantero una serie de individuales que reproducen fotografías del archivo que junto a testimonios de Ministerianos y vecinos de White, permiten pensar el rol del Estado en el puerto.

Mientras se presentaban Chiche Ursino y su acordeón, Los Nonnos de Atilio y Fiorella, los presentes tomaron mate y comieron una porción de torta preparada por instituciones y vecinos sobre las fotografías del MOP.

Un archivo que circula, es un archivo que se usa; para comer, para mirar y para pensar el pasado y el presente del Puerto de Ingeniero White.

jueves, 6 de septiembre de 2012

S.M.



Ayer, en la Cocina del Museo, se llevó a cabo el tercer taller del ciclo “Manzana y Estado”, que desde marzo de este año viene indagando la compleja relación entre el Estado, el puerto y la industria en las últimas décadas. ¿Con quiénes? Con un grupo de estudiantes y docentes del Colegio Mosconi, que este año cumple exactamente el doble de años que el Museo: 50. ¿Qué tema se abordó esta vez? La historia del Polo Petroquímico, y en particular su creación como proyecto estatal destinado al desarrollo de la industria pesada, allá por la década de 1970. ¿Quiénes participaron? Adrián “Pigüi” Álvarez, vecino de White y operario de la planta de cloro –que forma parte de la cadena productiva de PVC- desde 1992 y Carlos Ricke, quien ingresó a la planta de CVM –el producto intermedio para la fabricación de ese plástico- en 1985. Tanto “Pigüi” como Carlos ingresaron en empresas cuyos nombres llevaban la sigla S.M. (Sociedad Mixta). Esas dos letras, escritas en la mesa-pizarrón como parte de un esquema que representaba la primera conformación del Polo, fue un buen punto de partida para empezar a reconocer que ese complejo industrial no estuvo siempre, que no forma parte de ningún paisaje pretendidamente “natural”, sino que es el producto deliberado de decisiones políticas y, claro, también de inversiones multimillonarias.


¿Qué produce el Polo? ¿Quiénes trabajan en él? Estas fueron las cuestiones principales que se plantearon los chicos del Mosconi, super-atentos a los relatos de los talleristas. Esas preguntas, que parecen inscribirse en un presente aparentemente atemporal, están cargadas de historia: Cuando empecé a trabajar en el Polo, parecía la NASA, contó Carlos, para indicar la percepción de muchos estudiantes de escuelas técnicas que, como él, veían en la industria petroquímica una fuente de trabajo apropiada para su formación. Claro: por ese entonces se leía, se escuchaba, que la ciudad, que había crecido gracias a la exportación de materias primas, finalmente había alcanzado “la era industrial”. Sin embargo, la mirada de los vecinos de White era diferente, según “Pigüi”: Para mí y para muchos de acá el Polo no tenía nada de especial. En esa época había trabajo en la Junta, en el Ferrocarril... Así como las experiencias de trabajo y de vida son distintas, también las miradas sobre la industria cambian. ¿Por qué el Polo se asociaba con el trabajo, el desarrollo y el bienestar? ¿Qué políticas concretas hacían posible esa mirada? ¿Habrán tenido algo que ver las privatizaciones en el cambio de esa percepción? Estas son algunas de las preguntas que se viene haciendo el Museo. Pero las preguntas valen cuando se hacen entre muchos: trabajadores, vecinos, estudiantes, docentes que siguen viniendo al Museo a pensar y a discutir la historia y el presente.




lunes, 3 de septiembre de 2012

Este barrio es mío


Se escucha de fondo “Nene Malo” y “El Empuje” . Hay banderines en la entrada. Más de sesenta chicos del Saladero y Boulevard pintan sobre las paredes de la sede del Programa Envión. Otros corren detrás de una pelota. Al mediodía se preparan hamburguesas para reponer energías. También hay golosinas y juegos. Ese es el clima: hay alegría de hacer, alegría de intervenir el espacio, de hacerlo propio.

Ayer se continuó  la actividad iniciada en las vacaciones de invierno en el marco de los talleres “Chasis, acoplado y 18 ruedas en un lápiz negro” donde chicos del programa Envión Saladero y la Escuela 40 vinieron al museo. En esos talleres los chicos trabajaron, junto al camionero Ubaldo Córdova e  intercambiaron experiencias en torno a los camiones que día a día pasan por el barrio: desde quienes lo ven pasar y desde quién los conduce. Esos relatos se volcaron en historietas y dibujos. Este domingo, pasaron del papel a las paredes en una pintada colectiva que incluyó más de sesenta chicos de todas las edades. Pintar camiones, y las historias que hay en torno a ellos tiene que ver con resignificar esa experiencia, ponerla en valor: se dibuja porque se cuenta y porque también se quiere transformar.  

Ayer, en la sede de Envión, ubicada entre la torre de la Ex JNG y el tendido ferroviario por el que pasan cientos de contenedores, se ve la acción del Estado, articulando, trabajando, potenciando la iniciativa de los chicos y vecinos, en un camión pintado entre todos en las paredes del barrio.