martes, 10 de diciembre de 2013

Museo y Democracia

Éste museo es un producto de la democracia. Se empezó a armar en 1987 por iniciativa de un grupo de vecinos que querían un lugar desde donde recordar, donde contar y fortalecer la memoria sobre sus propias historias de inmigración ultramarina.

Así, italianos, españoles, griegos, croatas instalados en Ing. White, encontraron un Estado que los escuchó, que recuperó un viejo edificio donde había funcionado el Resguardo de la Aduana del Ferrocarril del Sud, y que rápidamente empezó a llenarse de fotos, ollas, sifones, pupitres, bolsas de arpillera, baúles, planchas, muñecas, que fueron trayendo los vecinos y que hablaban acerca de vivir acá.
También se llenó de voces, de muchas voces que empezaron a resonar en cada una de las salas, y en las que se podía escuchar de tal o cual receta, sobre el trabajo en el puerto, la pesca artesanal, las cantinas, el casamiento por poder, las mareas. Empezaba a armarse un relato del pueblo.

Con los años ese relato se fue complejizando: hay nuevos objetos, nuevas voces, nuevos sonidos, que hablan de cuando el puerto fue estatal y de cuando dejó de serlo con el impacto en el pueblo de las reformas neoliberales de la década del noventa. También de los cambios en la última década.

Una libreta de AUH y un salvavidas que dice Monrovia son los últimos objetos que ingresaron a la muestra, los dos hablan de la ampliación de los derechos sociales, hablan de una democracia fortalecida, hablan de un Estado que está presente y que escucha.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Hablar de un cangrejo es hablar del Boulevard



Así colaboró el Museo con los festejos del aniversario de la Sociedad de Fomento del Bule y la inauguración del cangrejo.


viernes, 27 de septiembre de 2013

¡Gracias Envión!

Ayer Jorge, coordinador del programa Envión Saladero Boulevard trajo al museo este potalápices armado por los chicos como regalito de cumpleaños. ¡¡¡Gracias!!!



martes, 27 de agosto de 2013

Papeles de Andrija III

En el año 1925, Andrija Domijan intercambió  una serie de cartas con el Consulado del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos. Escritas en croata, quedan en el archivo del museo las respuestas del Consulado al  llamado de Andrija de su esposa e hijo.

Se denominaba llamado al pedido de arribo de la familia de un inmigrante a la tierra emigrada. El Consulado determinaba que debía estar asegurado por las condiciones patrimoniales o por sus ingresos para mantener a su familia en este destino.

Andrija vivía en Argentina desde principios de siglo. Desde 1912 trabajaba en la empresa inglesa Ferrocarril Sud en el Puerto de Ing. White.Recién 13 años después, por medio de estas cartas, el Consulado detalla el costo de los trámites de arribo de su familia. Su trabajo de albañil y luego su ascenso a capataz en F.C.S. le brindaría el sustento económico para concretar el llamado.

Los vínculos familiares no se pueden separar del trabajo diario. La producción es parte de la vida cotidiana.
 

martes, 20 de agosto de 2013

Papeles de Andrija II


Hace unas semanas, el Área Archivos empezó una investigación en torno a una caja con papeles de Andrija Domijan, inmigrante croata.

 Dos de esos papeles escritos en croata marcaron un límite para las posibilidades de seguir investigando: era necesario traducirlos. Preguntando al Centro Croata de Bahía Blanca, que este año participa de actividades de la Cocina, el museo se puso en contacto con Stjepan Dzal, otro inmigrante llegado a la Argentina en 1948.  Con 7 años de edad y escapando de la guerra tras el paso por campos de concentración junto a su familia; hoy vive en el barrio Villa Mitre junto a Marta, su esposa.

En un museo comunitario los documentos, objetos y fotos se re-significan y cobran sentido por la participación de los vecinos, que aportan sus saberes y experiencias a través de testimonios y relatos.

Gracias a lo que Stjepan recuerda del croata y a su habilidad para usar el traductor de Google on-line, esos papeles inaccesibles se volvieron materiales útiles para el museo (para investigar, cruzar con otros archivos, trabajar en el Área Educativa, articular con la Cocina) y para quienes quieran consultarlos (estudiantes, el Centro Croata, investigadores y vecinos).


viernes, 16 de agosto de 2013

Mesa y canciones croatas

Este domingo desde las 15.00 hs el Centro Croata se acerca a la cocina con una mesa que pone en práctica  las recetas que preparaban padres y abuelos, recuperadas de memoria o después de buscar en internet ¿Cómo se hacía la debostorta? ¡Todos invitados a preguntar a los integrantes del Centro Croata este domingo!  

jueves, 15 de agosto de 2013

Papeles de Andrija. Un archivo como material de trabajo.


Un relato, una fotografía o un documento, antiguo o actual, nuevo o usado es un material para trabajar. En fin, cualquiera sea su apariencia, se usa: se desarma, trasforma y se vuelve a componer porque así se lo analiza, articulándolo con procesos y contextos más amplios, para interpretarlo más allá de su historia particular.

Es el caso de este pequeño papel manuscrito que se encuentra en una vitrina del museo, donde aparecen palabras como “yeso”, “viga”, “listón”, “moldura”, “buque”, “combustible”, “buje”, entre otras, primero en castellano y después en croata.

¿Quién las escribió?¿Por qué? ¿Por qué esas palabras y no otras? ¿En qué contexto particular tienen sentido?.

Las palabras forman parte del mundo de una persona; en este caso, dan cuenta del mundo de un inmigrante croata llegado a la Argentina y, posiblemente, de uno de sus primeros entornos: el espacio de trabajo.

El papel  tiene la firma de Andrija Domijan, un croata que llegó a Ing. White a principios de siglo y desde 1912 trabajó en la empresa inglesa Ferrocarril del Sud. Andrija (o Andrés Domian, como fue traducido al castellano por la misma empresa), trabajó como albañil construyendo parte del tendido de vías férreas que comunicaban distantes regiones del país, como el interior de la Pampa agrícola y el puerto de White.

Así, el “yeso”, la “viga” o el “listón” pasaron a ser parte del entorno cotidiano de Andrija, pero además, fueron los materiales concretos sobre los cuales se asentó el modelo agroexportador que insertaba a la Argentina en el comercio internacional a principios de siglo XX.

El acto de sentarse a escribir una lista de palabras en lápiz, renglón por renglón, para incorporar el nuevo y ajeno idioma, estaba ligado a su trabajo diario de preparar hormigón armado.

martes, 13 de agosto de 2013

El primer libro del mundo sobre repasadores






¿Cómo presentar un libro de un museo comunitario? ¿cómo, si es un libro sobre repasadores de distintas cocineras, cocineros, docentes, vecinos y grupos de trabajo? para el Museo la respuesta siempre está cambiando, moviendo a preguntar más.

El  domingo 14 de julio presentó en su Cocina Tendal de repasadores, una publicación sobre esa herramienta fundamental en la que se articulan desde experiencias personales, trabajos cotidianos, hasta la historia de la industria textil en el país y el mercado mundial (Sí, es el primer libro sobre repasadores del mundo).

Para conocerlo se acercaron muchos de los involucrados en el “Proyecto Repasadores” quienes pudieron ver un tendal con sus trapos de cocina, tomar una copita de vino dulce y llevarse un libro de regalo.

Fue parte de la presentación que el equipo del museo cuente a todos el proceso de trabajo previo, iniciado hace 3 años (porque la publicación es producto de un proyecto mayor con entrevistas, recopilación de materiales y muestras).

Gabriela Rodríguez, una docente y vecina de White, contó qué pensó después de leer el libro y Nancy Clementis, cocinera y profesora de historia, preparó su mesa de tartas frutales muy cerca del repasador que bordó de chica; el grupo Babel aportó su música en vivo y las integrantes de la Asociación Amigos prepararon chocolate ¡con repasadores en pleno uso!


Y como en todas las presentaciones del Museo, en esta también pasaron cosas inesperadas: el cocinero y cantor Francisco Cabeza llegó con un regalo: dos cajas de tortafritas, recién hechas. Y Graciela Discioscia, una de las cocineras de las “Cantinitas del puerto”, trajo como donación el repasador que faltaba. Ese con el que frieron kilos de pescado antes de dejar el paño así, gastado y roto por el uso.

Si querés conseguir el libro, date una vuelta por el Museo del Puerto, de lunes a viernes de 8:00 a 13:00 o sábados y domingos de 15:00 a 19:00 hs. ¡Ya quedan pocos!

martes, 6 de agosto de 2013

Estado al plato

Ayer a última hora de la mañana pasó por el museo Néstor Alfieri, trabajador de remolcadores jubilado y vecino de Ingeniero White. Trajo el objeto del que nos habló en varias oportunidades: un plato de la Flota Fluvial del Estado, la empresa pública que hasta 1981 se hizo cargo del remolque de buques en los ríos y puertos de la Argentina. El plato tiene que ver directamente con su oficio a bordo de los remolcadores de la Flota Fluvial: marinero cocinero. Venían platos, repasadores, cubiertos, todo de la Flota. La vajilla formaba parte de las condiciones de trabajo que el Estado garantizaba a los trabajadores que realizaban una tarea fundamental para el comercio de nuestro país. Néstor contó que cada objeto era inventariado y, por lo tanto, había que consignar la rotura eventual de cada pieza, algo cotidiano si se piensa que día a día comían hasta doce marineros a bordo de un remolcador. En 1981, Martínez de Hoz, ministro de Economía de la última dictadura, inició el proceso de liquidación y privatización de la Flota Fluvial del Estado, en el marco de una política que se profundizaría años después. Cuando algunas de sus embarcaciones fueron transferidas a la empresa Satecna, los bienes, entre los cuales estaba la vajilla, no fueron inventariados. Eso le permitió a Néstor llevarse uno a su casa, teniéndolo guardado por casi treinta años. Hoy, el plato vuelve a formar parte un inventario, esta vez, de un museo del Estado. 

jueves, 25 de julio de 2013

Muchas cocinas


De la grúa al casco

Desde hace más o menos dos meses, un grupo de trabajadores de la empresa Servimagnus Salvamentos y Montajes S.A., contratada por el Consorcio de Gestión del Puerto, se encuentra realizando las tareas de corte, extracción y traslado de dragas y gánguiles fondeados en los sitios 3 y 4 del puerto de Ingeniero White. Según la edición del 9 de mayo de La Nueva Provincia, estas embarcaciones vienen obstaculizando desde hace años el sitio mencionado y la navegación por el lugar, ya que se encuentran obsoletas y en desuso.

¿Desde cuándo están amarradas en ese lugar? ¿Por qué “se encuentran obsoletas y en desuso”? ¿A quién le pertenecen? ¿Quiénes trabajaron en ellas? Estas preguntas, que no suelen aparecer en los diarios, son las que se viene haciendo el Museo desde hace algunos años, cuando comenzó a indagar, a partir de relatos de trabajadores y funcionarios, la historia y el presente de la Dirección Nacional de Vías Navegables (ex Ministerio de Obras Públicas) en el puerto local. 

Las embarcaciones amarradas formaron parte de la flota marítima de esa  dependencia pública durante las décadas del ‘80 y ’90. Habían sido construidas en los astilleros nacionales Mestrina y se usaban para el dragado de mantenimiento de los puertos de White y Galván. En 1999, estando aún en funcionamiento, fueron retiradas de servicio. Para ese entonces, el dragado ya era efectuado por empresas multinacionales, porque, según se decía, el Estado era “un mal administrador” y por lo tanto había que transferir sus funciones al sector privado. Para sus trabajadores, las consecuencias fueron los despidos, los “retiros voluntarios” y la precarización laboral.

Por eso, en esas dragas y ganguiles se puede ver la materialidad concreta de las reformas neoliberales. Una materialidad en la que también está incluida la lengua: en ese momento, la “Dirección Nacional de Construcciones Portuarias y Vías Navegables” (CPNV) pasó a ser “Dirección Nacional de Vías Navegables”. La modificación habla, en definitiva, de los cambios en las funciones del Estado y de quiénes se benefician (y perjudican) con esos cambios.

 De igual modo, las imágenes que acompañan las noticias suelen poner el foco en las enormes dimensiones de la grúa Magnus VI, sin notar que sobre la cubierta de esas embarcaciones semi hundidas se mueve cotidianamente un grupo de trabajadores identificados con cascos amarillos, blancos y azules, que son quienes la ponen a funcionar.

 

viernes, 28 de junio de 2013

¡Arrancó el ida y vuelta!


Ya se largó el proyecto White/Fiorito: ría y río para armar, que se propone generar un intercambio de experiencias y miradas entre los chicos que participan del programa Envión Saladero - Boulevard y los que asisten a los talleres de la Escuela de Arte Belleza y Felicidad de Villa Fiorito. ¿Qué se mira cuando se mira? ¿Se puede mirar con lupa la calle que caminamos todos los días? ¿Qué elegir para contar? Y sobre todo, ¿cómo se cuenta? ¿El olor a ría o río se puede contar?

El miércoles llegó al Saladero un sobre que incluye distintos materiales elaborados por los chicos de Fiorito que cuentan acerca de ellos y de su barrio. Además de cartas y dibujos, los chicos de White recibieron sobrecitos de papel vegetal con tierra de allá, piedritas, lentejuelas de un traje de murga, ramitas y hasta un pedazo de pan con pequeños textos.

Ahora, les toca el turno a los chicos de Envión, que ya empezaron a trabajar, o como dice Tobías, a sacarle cáscara al lápiz. Un montón de cartas y dibujos y, además, una bolsa de chupetines, ya salieron en una caja para Fiorito.




Domingo verde irlandés en la Cocina


lunes, 24 de junio de 2013

El Museo del Puerto en el Encuentro Nacional de Puntos de Cultura

La semana pasada el museo participó del Segundo Encuentro Nacional de Puntos de Cultura, realizado en la Universidad Nacional de San Martín. Sí: desde el año 2011, esta institución fue designada por el Estado Nacional como uno de los más de 250 proyectos culturales que plantean y desarrollan prácticas comunitarias y territoriales.

Cómo articular el trabajo de los distintos puntos, qué necesidades se van generando a medida que avanzan los proyectos y cómo cambió la relación entre Estado y comunidad en los últimos años fueron algunos de las preguntas que se plantearon y discutieron en las diferentes instancias del encuentro. 








jueves, 6 de junio de 2013

¡Mirá que lindo estos libros electrónicos!

Seguí completando tu estantería digital. Hoy dos textos más en Papeles Públicos que hablan de pescadores, la ría, cómo es vivir en el Boulevard, peces fantásticos, recetas: elementos para seguir pensando y complejizando la historia y el presente. ¡Ponélos a descargar ya!

martes, 4 de junio de 2013

Cómo bailar una chacarera esquivando repasadores


Esto pasó el domingo: Elizabeth y Gabriel se pusieron a bailar en la Cocina, con la música de Andrea Cortés y su banda.

viernes, 31 de mayo de 2013

Cumpleaños cangrejo

El domingo pasado el Club Atlético Huracán cumplió 97 años. Su aniversario es también un cumpleaños para su hinchada: incluye años de cantitos en la tribuna, un grupo juntándose la esquina de “El templo de la fiel” , los del “Frater” reuniéndose en la placita, una bandera con una damajuana pintada por “Los mendocinos”.

Esos 97 años también incluyen, por ejemplo, el día que el vecino Daniel Candel construyó en su patio una carroza con forma de cangrejo y sus amigos la sacaron por el techo para llevarla de caravana, a festejar.

viernes, 17 de mayo de 2013

Encuentro con estudiantes de Cs. de la Salud de la UNS 16-5-13


Este es el pizarrón a partir del cual los estudiantes de Trabajo en Terreno del área de Salud Individual y Colectiva del Departamento de Ciencias de la Salud de la UNS empezaron a indagar la historia y el presente del barrio Saladero. En él se muestra una línea de tiempo que comienza con el desembarco en el arroyo Napostá de la sumaca “Luisa”, que trajo los materiales para la construcción del fuerte de Bahía Blanca y termina con el carnaval organizado por distintas instituciones comunitarias del barrio en marzo de este año.

¿Por qué es importante para un estudiante de medicina conocer la historia de un barrio?
Y, porque si entra un vecino a la Unidad Sanitaria Barrio Saladero y vos no sabés nada de cómo vive, es más difícil que puedas ayudarlo.

Conocer en qué trabaja la gente del barrio te sirve un montón para transmitir medidas de prevención, que van mucho más allá de la enfermedad o de las patologías.

Así como el museo suele decir que la historia pasa por el cuerpo, los estudiantes de medicina afirman que el cuerpo está atravesado por la historia.

viernes, 3 de mayo de 2013

¿Conocés al Chupasaladero?...


... los chicos de sexto y séptimo de la Escuela nº 40 del barrio Saladero te cuentan su historia -entre otro montón de cosas- en este libro resultado del taller “De la ría a la panza”.

viernes, 26 de abril de 2013

¿Cuándo empieza el Saladero?

La historia “tradicional” suele valorar como instancia decisiva el origen, el principio de las cosas. De ahí que cualquier historia -por ejemplo, la de una ciudad- tenga que empezar con una fundación, con un fundador con nombre y apellido, o con un hecho aislado antes de lo cual no había nada. En esta mirada de la historia se basan muchas de las acciones cotidianas en las que se pone en escena el pasado: los aniversarios, las efemérides, los monumentos a los fundadores. 


Desde hace unos días, el Museo está juntando materiales sobre el barrio Saladero para trabajar con un grupo de estudiantes de Medicina coordinados por un docente de esa carrera y trabajador de la Unidad Sanitaria de ese barrio. ¿Cuándo empieza el Saladero? El nombre remite a un tipo de industria de exportación que producía fundamentalmente tasajo (carne salada) que servía de alimento a los esclavos de las colonias europeas en Centroamérica. En agosto de 1884, los empresarios Casey, Cambaceres y Gómez instalaron junto a la desembocadura del arroyo Napostá el Saladero “Bahía Blanca”. Pocos meses antes –en abril- la ciudad quedaba conectada por el transporte ferroviario, instrumento clave para la inserción del país (y de Bahía Blanca) en la economía mundial como proveedor de materias primas -en particular, cereales y carnes. A fines del siglo XIX, los saladeros serían desplazados por los frigoríficos; por eso, podría pensarse que instalar un saladero en ese momento era un emprendimiento anacrónico, y ese desajuste temporal tal vez persiste –y aun con mayor intensidad- en el nombre del barrio.

A partir del saladero, otras industrias complementarias como fábricas de jabones o de velas se instalaron en el lugar. ¿Podría ser 1884 la fecha de “fundación del barrio”? ¿Fue así, de la noche a la mañana que se instaló el saladero en ese lugar? ¿No habría que pensar en los materiales, y sobre todo, en los trabajadores que demandó su construcción? En una ciudad que aun no había recibido el fuerte impacto de la inmigración ultramarina, ¿es posible que indígenas o descendientes directos de ellos hayan participado de las obras? Con estas preguntas, la idea de un principio único, homogéneo y bien delimitado parece ilusoria. ¿No habrá que desplazar la mirada a los procesos, a las continuidades, y no solamente a los hechos y rupturas? Así, por ejemplo, podría verse que en 1881 se iniciaba la construcción de un muelle de madera que serviría para la futura exportación del saladero.